JOHAN WOLFGANG GOETHE




GABINETE DE ESTUDIO

Entra FAUSTO acompañado del perro

FAUSTO
Abandoné el campo y los prados, cubiertos por una
densa noche, que con santo temor lleno de presentimientos
despierta en nosotros el alma superior. Adormecidos están
ahora los ímpetus desordenados, a la vez que toda actividad
turbulenta; ahora se hace sentir el amor a la humanidad, se
hace sentir el amor a Dios.
Estáte quieto, perro; no corras de acá para allá. ¿Qué estás
olfateando ahí en el umbral?. Échate detrás de la estufa. Te
cedo mi mejor almohadón. Ya que allá fuera, en el
montañoso camino, nos divertiste con tus carreras y brincos,
acepta ahora también mis agasajos, como huésped apacible y
bienvenido.
¡Ah! Cuando en nuestra angosta celda de nuevo arde
risueña la lámpara, entonces luce la claridad en nuestro
pecho, en el corazón, que se conoce a sí mismo. Empieza la
razón a hablar una vez más y la esperanza a reflorecer; el

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