FAUSTO


Ahora dan vueltas alrededor de ellos describiendo
círculos muy dilatados... en un mismo instante se arrojan uno
contra otro para desgarrarse pecho y cuello.

FAUSTO
Observa ahora cómo el cruel grifo, sacudido, zamarreado,
no encuentra sino daño, y con su cola de león entre piernas,
desaparece precipitado en la selva que corona la cima del
monte.

EL EMPERADOR
Hágase ello como se ha anunciado. Lo acepto con
admiración.

MEFISTÓFELES
(Vuelto hacia la derecha). A nuestros golpes con insistencia
repetidos, han de ceder nuestros adversarios, y empeñados en
una lucha incierta, cargan de tropel hacia su derecha,
desordenando así, en la pelea, el flanco izquierdo de su
fuerza principal. La sólida cabeza de nuestra falange se dirige
a la derecha, y cae como un rayo sobre el punto débil...
Ahora, a semejanza de la ola agitada por la tempestad,
echando chispas, arremeten furiosas una contra otra dos
fuerzas iguales en un doble combate. Nada puede imaginarse
más grandioso. ¡Hemos ganado la batalla!

EL EMPERADOR



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