JOHAN WOLFGANG GOETHE


las cuales se ha engalanado mucho más de un fantasma
haciendo resurgir vivaz la Edad media. Quienquiera que sea
el diablillo que ahí dentro se ha metido, por esta vez hará su
efecto. (Alto.) Escuchad como se enfurecen por adelantado,
como se empujan y chocan unos contra otros con el
triquitraque de la plancha de hierro, jirones de bandera
ondean también junto a los estandartes, que impacientes
esperaban frescos airecillos. Considerad que aquí hay
dispuesto un pueblo antiguo, que de buen grado tomaría
también parte en el moderno combate.
(Formidable toque de trompetas que viene de arriba. En
el ejército enemigo se nota una marcada vacilación.)

FAUSTO
El horizonte hase oscurecido; tan sólo aquí y allí centellea
significativa una luz roja llena de presagios, relucen ya
sangrientas las armas. En ello se inmiscuyen el peñascal, el
bosque, la atmósfera, el cielo entero.

MEFISTÓFELES
El flanco derecho se mantiene firme; mas entre los
guerreros, descollando sobre todos, distingo a Juan
Matachín, el listo gigante, vivamente atareado a su manera.

EL EMPERADOR
He visto primero levantarse un solo brazo; ahora veo ya
agitarse furiosos una docena. Eso no es natural.



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