FAUSTO


Según era de prever, su derecha se arroja con denuedo
sobre nuestra izquierda. Hombre tras hombre resistirá a la
furiosa tentativa de ganar el estrecho paso del sendero entre
los riscos.

FAUSTO
(Señalando a la izquierda.) Ruégote asimismo, Señor, que
también repares en éste. No está mal que los fuertes se
refuercen.

TENAZA
(Adelantándose.) Tocante al ala izquierda, no hay el menor
cuida-do. Allí donde estoy yo, la posesión se halla en seguri-
dad. En ella se acredita el viejo. Ningún rayo parte lo que yo
poseo. (Vase.)

MEFISTÓFELES
(Descendiendo de la altura.) Ved ahora como allá en el fondo,
de cada boquerón de los dentellados peñascos, salen en
tropel gentes armadas para estrechar los angostos senderos.
Con sus cascos, armaduras, espadas y broqueles, forman un
muro a nuestra espalda, aguardando la señal de ataque. (En
voz baja a los que están en el secreto). De donde viene esto, no lo
habéis de preguntar. Lo cierto es que no me he dormido; he
dejado vacías las salas de armas de todo el contorno. Allí
estaban ellos a pie, a caballo, cual si fueran todavía señores de
la tierra. En otro tiempo eran caballeros, reyes, emperado-res,
y al presente no son más que vacías conchas de caracol, con

497

496