JOHAN WOLFGANG GOETHE




FAUSTO, cubierto con la armadura, y medio calada la visera; los
TRES VALIENTES, armados y vestidos como se indicó antes.

FAUSTO
Nos presentamos en la confianza de no vernos
desairados; aun sin necesidad, la previsión ha tenido bien su
valor. Tú sabes que la gente de las montañas piensa y
discurre, y que ha estudiado en el libro de la Naturaleza y de
las rocas. Los espíritus, retirados mucho tiempo ha del país
llano, son más afectos que antes a la montaña peñascosa.
Obran en silencio por entre laberínticas quebrajas, en medio
del noble gas de las ricas exhalaciones metálicas; en la
continua desagregación, experiencia y combinación, su único
afán es descubrir algo nuevo. Con el dedo leve de las
potencias espirituales, labran ellos formas diáfanas, y luego,
en el cristal y su eterno silencio, perciben los acontecimientos
del mundo superior.

EL EMPERADOR
Tengo noticia de ello y te creo. Mas dime, hombre
bizarro, ¿a qué viene eso?

FAUSTO
El nigromante de Norcia, el Sabino, es tu fiel y honrado
servidor. ¡Qué horrible suerte le amenazaba cruelmente!
Chisporroteaban los ramujos, surgían ya llamas, que se
elevaban a modo de lenguas de fuego; entrecruzados

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