FAUSTO


Los mejores. Alegre enjambre de frescos mozuelos de
rizos de oro, y que exhalan juventud. No exhalaba Paris otro
perfume cuando se acercó a la Reina más de lo debido.

HELENA
Te sales enteramente de tu papel. Dime la última palabra.

FÓRCIDA
A ti toca decirla. Con formalidad y de un modo bien
clara, pro-nuncia: "Sí", y al punto yo te rodeo de ese castillo.

EL CORO
¡Ah! profiere la breve palabra, y sálvate y sálvanos a
nosotras a un tiempo.

HELENA
¡Cómo! ¿Debiera temer yo que el rey Menelao cayese en
falta de un modo tan cruel para causarme daño?

FÓRCIDA
¿Olvidaste acaso de qué inaudita manera mutiló al
hermano de Paris, que murió luchando, a tu Deifobo que,
porfiado, triunfó de ti, siendo viuda, y tuvo la dicha de
tenerte por concubina? Le cortó la nariz y las orejas, y siguió
mutilándole así. Daba horror el verlo.

HELENA
Eso hizo con él y lo hizo por causa mía.

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