FAUSTO


(Da unas palmadas, y acto seguido aparecen en la puerta unos
ENANOS ENMASCARADOS, que ejecutan al punto con
rapidez las órdenes expresadas.)

FÓRCIDA
Ven acá, monstruo tenebroso, redondo como una bola.
Rogad vosotras hacia este lado; aquí hay daño que hacer, a
vuestro gusto. Haced sitio para el altar portátil de cuernos de
oro. Que la cuchilla esté colocada reluciente sobre el borde
de plata. Llenad las jarras de agua, pues hay que lavar la
horrible mancha, de sangre negra. Extended aquí sobre el
polvo la preciosa alfombra, para que la víctima se arrodille de
una manera regia, y envuelta en su mortaja, sin cabeza, por
supuesto, reciba luego una sepultura adecuada, digna, pero
sepultura al fin.

LA CORIFEA
Ahí a un lado está pensativa la Reina; marchítanse las
jóvenes como la hierba segada de los prados. Pero me parece
conforme a un deber sagrado, a mí, la más anciana, cambiar
unas palabras contigo, la más vieja de las viejas. Experta eres
y sabia; pareces bien intencionada para con nosotras, por más
que, desconociéndote, te haya ultrajado esa caterva sin seso.
Dinos, pues, lo que juzgas que puede aún hacerse para
nuestra salvación.

FÓRCIDA



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