FAUSTO


Dícese también que tú apareciste cual doble imagen, vista
en Ilión a la vez que en Egipto.

HELENA
No acabes de embrollar el desvarío de un espíritu
trastornado. Aun ahora mismo no sé quien soy.

FÓRCIDA
Cuentan, además, que, saliendo del profundo reino de las
sombras, apasionado juntóse aún contigo Aquiles, tras
haberte amado antes contra todo decreto del Destino.

HELENA
Pero como sombra me uní a él, sombra también. Aquello
fué un sueño; bien lo dice la tradición misma... Yo me
desvanezco, y hasta para mí vengo a ser una sombra. (Cae en
brazos del semicoro.)

EL CORO
¡Silencio! ¡Silencio! ¡Tú de mirada siniestra, tú
maldiciente! De tu horrenda boca provista de un diente
único, ¿qué pueden exhalar tan abominables y espantosas
fauces? El malvado de exterior bondadoso, pero con la
ferocidad del lobo bajo la lanuda piel de oveja, es para mí
mucho más terrible que la boca de perro de tres cabezas. Con
angustioso afán estamos aquí esperando saber cuándo, cómo,
de dónde pudo surgir así tal monstruo pérfido y hondamente
acechador. Pues ahora, en vez de cariñosas palabras, ricas en

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