FAUSTO




ALDEANOS BAJO EL TILO

Danza y canto

Atavióse el zagal para el baile, con vistosa chaqueta, cintas
y guirnalda; iba vestido que daba gozo verlo. No cabía más
gente bajo el tilo, y todos danzaban ya como locos. ¡Ole!
¡Ole! ¡Viva la alegría! Y a compás iba el arco del violín.
A empujones, presto abrióse paso, y le dió con el codo a
una muchacha. La fresca moza se volvió y dijo: ¡Vaya, que
encuentro eso brutal! ¡Ole! ¡Ole! ¡Viva la alegría! No seáis tan
mal criado.
En tanto, reinaba en el corro la mayor animación; se
bailaba a diestro y siniestro, las sayas flotaban al viento.
Poníanse todos encendidos y acalorados, y apoyábanse
jadeantes uno en el brazo de otro. ¡Ole! ¡Ole! ¡Viva la alegría!
Y las caderas contra los codos.
Pero no me hagáis tan confiada. ¡Cuántos hombres no
han enga-ñado y dejaron chasqueadas a su novia! A pesar de
esto, con piropos y zalamerias se la llevó él aparte, y desde el



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