FAUSTO


alzaba ya la pesada cuchilla sobre la cerviz de la res
encorvada hacia tierra, y no pudo consumar el acto por
impedirlo la proximidad del enemigo o la intervención de la
Divinidad

EL CORO
Lo que puede acontecer, no lo imaginas. ¡Reina! avanza
con buen ánimo. El bien y el mal llegan al hombre sin
pensarlo; aún vaticinados, no lo creemos. A pesar de ello,
ardió Troya; a pesar de ello, vimos la muerte ante nuestros
ojos, una muerte afrentosa, por cierto; ¿y no estamos
nosotras aquí a tu lado gozosamente serviciales? ¿No
contemplamos el sol deslumbrador del cielo y cuanto hay de
más bello en la tierra, a ti, llena de benevolencia para
nosotras, las más dichosas mujeres del mundo?

HELENA
Sea lo que haya de ser. Cualquiera que sea la suerte que
me aguarda, conviene que yo suba sin tardanza a la regia
mansión, que de nuevo se halla ante mis ojos no sé cómo;
mansión que tanto tiempo he echado de menos, por la que
tanto suspiré y que yo había casi perdido por ligereza. Los
pies no me llevan tan resueltos a lo alto de estas soberbias
gradas, que saltando subía yo en mi niñez. (Vase).

EL CORO
Arrojad lejos, ¡oh hermanas!, tristes cautivas, todos los
pesares. Compartid la dicha de la Reina, participad de la

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