FAUSTO




ACTO TERCERO

ANTE EL PALACIO DE MENELAO EN
ESPARTA

Entra HELENA acompañada de un coro de TROYANAS
cautivas. PANTALIS, corifea

HELENA
Muy admirada y muy vituperada, yo, Helena, llego de la
playa donde acabamos de saltar en tierra, ebria aún por el
vivo balanceo de las olas, que sobre su dorso altamente
erizado nos han traído de las frigias llanuras a los ancones
patrios, por el favor de Poseidón y la fuerza de Euro. Allá
abajo, a estas horas, está Menelao celebrando su regreso
junto con los más de sus valientes guerreros. Mas tú, dame
buena acogida, suntuosa mansión que mi padre Tíndaro, a su
retorno, edificó para sí, cerca de la falda de la colina de Palas
y decoró con mayor magnificencia que todas las casas de
Esparta, cuando yo crecía aquí jugando alegre y
fraternalmente con Clitemnestra y también con Cástor y

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