JOHAN WOLFGANG GOETHE


¡Paseo de espíritus triplemente digno de ver!
Llegan Los TELQUINOS DE RODAS montados en
hipocampos y dragones marinos, manejando el tridente de Neptuno.

CORO DE TELQUINOS
Hemos forjado para Neptuno el tridente con que
apacigua las olas más encrespadas. Si el Tonante despliega las
preñadas nubes, Neptuno responde al pavoroso rumor del
trueno, y en tanto que de las alturas se lanza el sinuoso rayo,
ola tras ola surge de abajo, y aquello que en medio ha
luchado aún entre congojas, por largo tiempo juguete de la
tempestad, es tragado por el profundo abismo. Por esto nos
ha cedido hoy el cetro... Ahora flotamos con festival pompa,
sosegados y libres.

LAS SIRENAS
A vosotros, los consagrados a Helios, los benditos de la
clara luz del día, ¡salud en esta hora de emociones dulces,
que mueve a una profunda adoración a la Luna!

LOS TELQUINOS
¡Diosa la más amable de todas, que estás en la celeste bó-
veda! Tú oyes con embeleso celebrar a tu hermano. A la
venturosa Rodas prestas oído, de allí se eleva hacia él un
himno eterno. Al principiar el curso del día y al terminarlo,
nos contempla con su radiante mirada de fuego. Los montes,
las ciudades, las riberas, las olas placen al dios, son agradables
y esplendorosas. Ni una niebla se cierne en tomo nuestro, y si

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