FAUSTO


Dadme el ojo, hermanas mías, para que observe quien se
aventura tan cerca de nuestros templos.

MEFISTÓFELES
Muy respetables damas. Permitidme que me acerque a
vosotras para recibir vuestra triple bendición. Yo me
presento como un desco-nocido todavía, es cierto; mas, si no
me engaño, en calidad de pariente lejano. He visto ya dioses
de respetable antigüedad; heme inclinado profundamente en
presencia de Ope y Rea; las Parcas mismas, hermanas del
Caos y vuestras, las vi ayer... o anteayer; y con todo, jamás he
visto vuestras iguales. Ahora me callo, y me siento
embelesado.

LAS FÓRCIDAS
Parece inteligente ese espíritu.

MEFISTÓFELES
Lo que me maravilla es que ningún poeta os ensalce... Y
decid: ¿de qué proviene y cómo ha sido que yo no os haya
visto nunca en estatua, vosotras que más que nadie lo
merecéis? Trate, pues, el cincel de reproduciros, y no a Juno,
Palas, Venus y otras por el estilo.

LAS FÓRCIDAS
Sumidas en la soledad y la noche más silenciosa, nuestra
tríada no pensó jamás en ello.



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