FAUSTO


pagan a subido precio los orientales. Mas ¡ay! ¡El cuesco del
lobo da un estallido!

LAS LAMIAS
Disgregaos, flotad y sosteneos en el aire. Veloces como el
rayo, en negra bandada rodead al intruso hijo de bruja.
Formad círculos inciertos, espantables, murciélagos de alas
silenciosas. Se escapa harto bien librado.

MEFISTÓFELES
(Moviéndose agitado de un lado a otro). A lo que parece, no me
he vuelto mucho más avisado. Todo es absurdo aquí,
absurdo en el Norte. Aquí, lo mismo que allí, estrambóticos
fantasmas, pueblo y poetas insípidos; aquí, todo es ni más ni
menos que una mascarada, una danza sensual, como en todas
partes. He tendido la mano hacia lindas máscaras, y he
cogido seres que me han puesto carne de gallina... Bien
hubiera querido engañarme si tan sólo durara eso más
tiempo. (Perdiéndose entre las rocas). Pero ¿dónde estoy?
¿Adónde va eso a parar? Esto era una senda, y ahora es un
montón de piedras. Llegué aquí por caminos llanos, y al
presente tropiezo con masas de tierra y rocalla. En vano me
fatigo subiendo y bajando; ¿dónde volveré a encontrar mis
Esfinges? Nunca me hubiera figurado una cosa tan
extravagante: ¡una montaña como esa en una sola noche! A
eso llamo yo una nueva cabalgata de brujas, que llevan
consigo su Blocksberg.



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