JOHAN WOLFGANG GOETHE


También esas primitas, tiernas y delicadas, me son
sospechosas todas ellas, y detrás de la rosa de sus mejillas
temo igualmente algunas metamorfosis.

LAS LAMIAS
Haz la prueba, pues. Somos numerosas. Echa la mano, y
si eres afortunado en el juego, atrapa el mejor lote... ¿A qué
vienen esas lascivas dilatorias? Eres un mísero galanteador.
Te pavoneas ufano y te das tanta ínfulas... Ahora se mete
entre nuestros grupos. Dejad una tras otra las máscaras, y
mostradle vuestro ser al descubierto.

MEFISTÓFELES
Heme escogido la más bonita. (Abrazándola). ¡Desdichado
de mí! ¡Qué escoba seca! (Echando mano a otra). ¿Y ésta...?
¡Qué ignomi-niosa facha!

LAS LAMIAS
¿Mereces tú algo mejor? No creas tal.

MEFISTÓFELES
La pequeña quisiera yo asegurarme... ¡Un lagarto que se
me escurre de las manos! ¡Y la trenza de pelo lisa como una
serpiente! En desquite, trabo esa alta... ¡y agarro un tirso, con
una piña por cabeza! ¿Cómo acabará eso? Aun queda una
rolliza, con la cual me refocilaré quizás. Arriesguémonos, por
última vez. ¡Adelante! Muy gordinflona mofletuda. .. Esto lo



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