JOHAN WOLFGANG GOETHE


tocarlo con las manos, y a pesar de todo, uno baila cuando
silban esas encarroñadas pellejas.

LAS LAMIAS
(Deteniéndose). ¡Alto! Delibera, vacila, detiénese inmóvil. Id
a su encuentro para que no se os escape.

MEFISTÓFELES
(Avanzando). ¡Adelante, pues! Y no te dejes prender como
un necio en las redes de la duda. Porque, si no hubiese bru-
jas, ¿quién diablos quisiera ser diablo?

LAS LAMIAS
(En tono muy melifluo). Demos vueltas en derredor de ese
héroe. El amor se insinuará, sin duda, en su corazón por una
de nosotras.

MEFISTÓFELES
Ciertamente, a esa claridad dudosa, parecéis unas mozas
bonitas, y así, no quisiera yo agraviaros.

EMPUSA
(Introduciéndose en el corro). Ni a mi tampoco. Como una de
tantas, dejadme entrar en vuestra compañía.

LAS LAMIAS
Esa está de más en nuestro círculo. Siempre desbarata
nuestro juego.

374

373