JOHAN WOLFGANG GOETHE




LOS GRIFOS
Oro en hojuelas, oro en cañutillos veo vibrar a través de
las quebrajas. No os dejéis robar un tesoro tal. ¡Al avío,
Hormigas! ¡a extraerlo!

CORO DE HORMIGAS
Puesto que los gigantes lo empujaron a lo alto, vosotras,
que no os dais punto de reposo, subid presto a la cumbre.
Entrad y salid a toda prisa. En tales hendiduras, cada migajita
es digna de ser poseída. Con la mayor presteza debéis
descubrir la más diminuta partícula en todos los rincones.
Muy diligentes habéis de ser vosotras, hormigueantes
muchedumbres. Adentro con el oro solamente, y abandonad
luego la montaña con las escorias.

LOS GRIFOS
¡Adentro, adentro! No más que oro a montones.
Nosotros pone-mos encima nuestras garras, que son cerrojos
de la mejor especie: bien guardado está así el más rico tesoro.

LOS PIGMEOS
Ocupamos verdaderamente nuestro sitio, y como ha sido
ello, no lo sabemos. No preguntéis de donde venimos,
puesto que al fin y al cabo estamos aquí. Para vivir con
alegría, todo país es bueno; aparece una grieta en una roca, ya
está el enano allí dispuesto. Enano y enana son activos en la
labor; cada pareja es un modelo. No sé si ya sucedía lo

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