FAUSTO


MANTO
¿Andas errante aún, infatigable, sin cesar?

QUIRÓN
Mientras tú vives siempre tranquilamente recluida, yo me
com-plazco en ir rodando.

MANTO
Yo sigo siempre así; el tiempo da vueltas en torno mío.
¿Y ése?

QUIRÓN
La noche de mala fama, en su torbellino, le ha traído aquí.
Por Helena suspira él en su desvarío, a Helena ansía poseer, y
no sabe cómo ni por dónde empezar. Más que ningún otro,
digno es de una cura de Esculapio.

MANTO
Amo a quien desea lo imposible.
(Quirón se ha alejado ya).

MANTO
Entra, temerario. Debes alegrarte. Este lóbrego pasadizo
conduce a la mansión de Perséfone. En la hueca base del
Olimpo está atenta esperando en secreto la prohibida visita.
Aquí, en otro tiempo, introduje furtivamente a Orfeo.
Aprovéchate mejor que él. ¡Ea! ¡valor!
(Los dos descienden).

365

364