FAUSTO


eterna, igual a los dioses por su condición, tan noble como
tierna, tan majestuosa como amable? Tú la viste en otro
tiempo; yo la he visto hoy mismo, tan bella como seductora,
y tan suspirada como bella. Mi pensamiento, todo mi ser está
rigurosamente esclavizado; dejo de vivir si no puedo
obtenerla.

QUIRÓN
Querido extranjero, como hombre, estás embelesado;
mas, entre los espíritus, diríase que tienes trastornada la
cabeza. Por fortuna, todo se concierta aquí para tu bien; pues
todos los años, durante breves momentos tan sólo, tengo
costumbre de presentarme en la morada de Manto, hija de
Esculapio. En silenciosa oración, implora ella a su padre, con
el objeto de que, para gloria suya, ilumine al fin el
entendimiento de los médicos y los aparte del homicidio
temerario. De todas las sibilas, es ella la que más aprecio; sin
grotescas contorsiones, muestrase afable y benéfica. Quédate
aquí algún tiempo, y ella logrará sin duda curarte de raíz por
la virtud de las plantas.

FAUSTO
No quiero que me curen. Mi espíritu es poderoso.
Entonces, sería yo tan vulgar como los demás.

QUIRÓN
No rehuses la salud que brota de tan rico manantial.
Apéate pronto. Hemos llegado ya.

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