JOHAN WOLFGANG GOETHE


MEFISTÓFELES
(Como azorado). Otra cosa aún silba por allí.

LA ESFINGE
Ante ellas, no abriguéis temor alguno. Son las cabezas de
la Hidra de Lerna que, separadas del tronco, se figuran ser
algo. Mas decid: ¿qué os pasa? ¿qué inquietos ademanes son
esos? ¿adónde queréis ir? ¡Partid, pues...! Ya lo veo: aquel
coro hace de vos un torcecuello. No os violentéis; id, y
saludad a tanto rostro hechicero. Son las Lamias refinadas y
apetitosas, rameras, de boca risueña y semblante procaz,
como les gusta a los sátiros. Un pie de carbón puede allí
atreverse a todo.

MEFISTÓFELES
Pero vosotras, ¿os quedáis aquí para que os encuentre yo
de nuevo?

LA ESFINGE
Sí. Mézclate con la chusma liviana. Nosotras, que
procedemos del Egipto, estamos acostumbradas, desde hace
mucho tiempo a reinar durante miles de años. Respetad,
pues, nuestra posición; regulamos así los días lunares y
solares. Sentadas estamos delante de las Pirámides para la
suprema justicia de los pueblos, las inundaciones, la guerra y
la paz... y nuestro semblante permanece impasible.




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