FAUSTO




LAS SIRENAS
(Cantando). ¿Por qué deseáis echaros a perder entre esos
mons-truos deformes? Oid, nosotras venimos aquí por
legiones y entonando armoniosos cantos, cual corresponde a
las Sirenas.

LAS ESFINGES
(Escarneciéndolas con la misma melodía). Obligadlas a descen-
der. En las ramas ocultan sus feas garras de azor para
acometeros sin piedad si les prestáis oído.

LAS SIRENAS
¡Fuera odios! ¡Fuera envidias! Juntemos las alegrías más
puras esparcidas bajo el cielo. Que en el agua y en la tierra se
acoja al bien-venido huésped con el semblante más risueño.

MEFISTÓFELES
He aquí unas lindas novedades: el sonido de la garganta y
el de las cuerdas, que se enlazan uno con otro. Para mí se
acabaron ya los gorgoritos; son una cosa que me hace
cosquillas alrededor de los oídos, pero que no penetra hasta
el corazón.

LAS ESFINGES
No hables de corazón. Es inútil. Una arrugada bolsa de
cuero es lo que mejor cuadra con tu facha.



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