JOHAN WOLFGANG GOETHE


¡Es un pueblo asqueroso! Mas por ello no ha de pesarme el
saludarlos de un modo conveniente cual nuevo huésped...
¡Felicidades mil a las hermosas damas, a los discretos gofos!

UN GRIFO
(Con una voz parecida al graznido). ¡No gofos! ¡Grifos...! A
nadie le gusta oírse llamar gofo. Cada vocablo suena según el
origen del cual deriva: grimoso, grotesco, granuja, grosero,
gravoso, gruñón, etimológicamente suenan de un modo
parecido, pero son malsonantes para nosotros.

MEFISTÓFELES
Y no obstante, sin desviarnos del asunto, la voz garfa no
se aviene mal con el honroso título de grito.

EL GRIFO
(Como antes y siempre continuando). ¡Naturalmente! Bien
probada está la filiación. Censurada a menudo, es verdad,
pero más a menudo aún, objeto de elogios. No hay más que
echar la garra a las chicas, a las coronas, al oro: las más de las
veces la fortuna es propicia al rapiñador.

HORMIGAS
(De una especie colosal). Ya que de oro habláis, nosotras
habíamos allegado mucho y escondido secretamente en rocas
y cavernas. El pueblo de los Arimaspos lo descubrió, y ahora
se ríen allí por habérselo llevado.



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