FAUSTO


Así es como lucirá y sonará. (El vidrio suena y resplandece de
un modo intenso.) Ahora vamos resueltamente en busca de
nuevas maravillas.
Vanse HOMÚNCULO Y MEFISTÓFELES

FAUSTO
(Solo). ¿Dónde estás...? No preguntes más ahora... Si no
era ésta la tierra que la sostenía, si no era ésta la onda que se
rompía a sus pies, era el aire que hablaba su lengua. ¡Aquí!
Por un prodigio, ¡aquí en Grecia! Al punto sentí el suelo que
yo pisaba. Desde que, durante mi sueño, un espíritu acaba de
enardecerme, soy por mi ánimo un Anteo. Y aunque hallara
yo reunido aquí lo más peregrino, escudriñaría solícito ese
laberinto de llamas. (Aléjase.)



EN EL ALTO PENEO

MEFISTÓFELES
(Huroneando por todas partes). Según voy errando a través de
esos pequeños fuegos, encuéntrome de todo punto extraño.
Todo lo veo casi desnudo, y aquí y allí sólo vestido con ca-
misa. Las descaradas esfinges, los imprudentes grifos y qué sé
yo cuantos otros seres rizados y alados se reflejan en el ojo,
por delante y por detrás... Cierto es que nosotros también
somos indecentes de corazón, pero encuentro lo antiguo
demasiado a lo vivo; habría que sujetarlo al gusto más
moder-no y revestirlo de diversas maneras, según la moda...

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