JOHAN WOLFGANG GOETHE




ACTO SEGUNDO

Aposento gótico, estrecho, de alta bóveda, que en otro tiempo era el
de Fausto, sin cambio alguno.

MEFISTÓFELES
(Saliendo detrás de una cortina. Mientras la levanta y vuelve la
cabeza hacia atrás, se ve a FAUSTO tendido en un lecho de tiempo
antiguo). ¡Reposa aquí, desdichado, preso en amorosos lazos
difíciles de romper! Aquel a quien paralizó Helena, no
recobra fácilmente la razón. (Mirando en derredor.) Qué vuelva
yo la vista hacia arriba, aquí o allí, nada veo cambiado, todo
está intacto. Los vidrios de colores me parecen más
empañados, hanse multiplicado las telarañas, la tinta está seca
y el papel se ha puesto amarillento, pero todo permanece en
su sitio. Hasta veo aquí aún la pluma con que Fausto firmó
su pacto con el diablo. Sí, en el fondo de su cañón se ha
cuajado una gotita de sangre que con maña le saqué. Por una
pieza tan singular como ésta, yo felicitaría al mayor de los
coleccionistas. La vieja pelliza pende también de la antigua
percha y me trae a la memoria aquellas chanzas con que una

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