JOHAN WOLFGANG GOETHE




LA DAMA
¡Endimión y la Luna! ¡Es un verdadero cuadro!

EL POETA
¡Muy bien! La diosa parece bajarse; se inclina sobre él
para aspi-rar su aliento. ¡Qué digno de envidia! ¡Un beso...!
La medida está colmada.

UNA DUEÑA
¡En presencia de todo el mundo! Eso es sobrado
extravagante.

FAUSTO
¡Temible favor para el joven!

MEFISTÓFELES
¡Calma! ¡Silencio! ¡Déjale a la sombra hacer lo que le
plazca.

EL CORTESANO
Ella se aleja callandito con pie ligero; él se despierta.

LA DAMA
Vuelve ella la cabeza. Bien me lo figuraba yo.

EL CORTESANO
El mocito se asombra. Es un prodigio lo que le acontece.

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