FAUSTO


reflejo me colmaba de dicha, no era más que una sombra de
semejante beldad. ¡A ti consagro el impulso de todas mis
fuerzas, mi pasión entera, a ti las inclinaciones mías, amor,
adoración, delirio!

MEFISTÓFELES
(Desde la concha del apuntador). Reprimíos, pues, y no salgáis
de vuestro papel.

LA DAMA MÁS VIEJA
Es alta, bien formada; sólo que la cabeza es demasiado
pequeña.

LA DAMA MÁS JOVEN
Mirad el pie. No puede ser más rústico.

UN DIPLOMÁTICO
Princesas he visto de esta forma. A mi me parece hermosa
desde la cabeza hasta los pies.

UN CORTESANO
Acércase amorosa con disimulo al durmiente.

UNA DAMA
¡Qué fea es al lado de esa imagen de pura juventud!

UN POETA
Ella es quien le ilumina con los rayos de su belleza.

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