FAUSTO


la vida; en pos de las otras, va el mago audaz; con rica
liberalidad y lleno de confianza, deja ver lo que cada uno
desea: lo que es digno de admiración.

EL ASTRÓLOGO
No bien la llave ardiente toca el braserillo, una niebla va-
porosa llena al punto el espacio; se desliza, ondula a manera
de nube, se dilata, se redondea, se entrelaza, se divide, se
junta. Y ahora observad una obra maravillosa de los
espíritus. En cuanto andan, dejan oír una música. De los
aéreos sonidos se exhala un no sé qué; a su paso, todo se
vuelve melodía. Resuena la columnata lo mismo que el
triglifo, y aun creo que canta todo el templo. Descienden los
vapores; del ligero velo avanza con paso cadencioso un lindo
mancebo.
Aparece PARIS
Aquí terminan mis funciones: no necesito nombrarlo.
¿Quién no conocería al gentil Paris?

UNA DAMA
¡Oh! ¡Qué brillantez de floreciente vigor juvenil!

SEGUNDA DAMA
Fresco y jugoso como un albérchigo.

TERCERA DAMA
Los labios dibujados con finura, suavemente abultados.



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