JOHAN WOLFGANG GOETHE




SALA DE LOS CABALLEROS

Iluminación escasa

EL EMPERADOR y LA CORTE han entrado

EL HERALDO
Mi antigua función de anunciar el espectáculo ha
padecido mengua por la misteriosa influencia de los
fantasmas. En balde se aventura uno a explicar por causas
razonables su embrollado proceder. Sitiales, sillas, todo está
ya dispuesto. Han colocado al Emperador frontero a la
pared; allí puede a su placer contemplar en los tapices las
batallas de los tiempos heroicos. Todos, el Soberano y la
Corte, están ya sentados en círculo; los bancos están
apretados unos contra otros en el fondo. El amante, en estas
sombrías horas de los fantasmas, ha encontrado también un
sitio delicioso al lado de la amada. Y así, toda vez que todos
se han instalado en su debido lugar, nosotros estamos
dispuestos. Pueden venir los fantasmas.
(Toque de trompetas).

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