FAUSTO


libertad! (Mirando en derredor). Las luces arden ya mortecinas
en la sala. Toda la Corte se pone en movimiento a la vez. Los
veo desfilar de una manera ordenada, unos tras otros, por los
largos corredores y por las lejanas galerías. Ved, se congregan
en el espacioso recinto de la antigua sala de los Caballeros,
que apenas puede contenerlos. En las amplias paredes se han
prodigado los tapices; con armaduras hanse decorado
ángulos y hornacinas. Aquí, entiendo yo que no hay
necesidad de evocación mágica alguna. Los espíritus se
presentan por sí mismos en tal sitio.




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