JOHAN WOLFGANG GOETHE


Grave cosa es. Pero escúchame. Es preciso que con
tiento, te acerques a él; toma este carbón, traza una raya en la
manga de su vestido, en la capa o en el hombro, según se
ofrezca el caso, y sentirá en el pecho el saludable aguijón del
arrepentimiento. Mas tú debes luego tragar el carbón sin
llevar vino ni agua a los labios. Esta noche ya estará él
suspirando frente a tu puerta.

LA DAMA
Pero ¿no será eso ningún veneno?

MEFISTÓFELES
(Indignado). ¡Respeto a quien sea debido! Muy lejos ha-
bríais de correr para encontrar un carbón como este.
Proviene de una hoguera que en otro tiempo atizamos con el
mayor afán.

UN PAJE
Yo estoy enamorado, pero me tienen por un niño.

MEFISTÓFELES
(Aparte). Ya no sé donde he de atender. (Al Paje). No
debéis fundar vuestra dicha en la más joven, las mujeres
entraditas en años sabrán apreciaros mejor.
(Otros están haciendo esfuerzos para acercarse).
¿Aun hay más? ¡Qué rudo asalto! Voy por fin a salir del
paso con ayuda de la verdad. Es el peor de los recursos; pero,
a grandes males... ¡Oh Madres! ¡Madres! ¡Dejad a Fausto en

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