JOHAN WOLFGANG GOETHE




EL SENESCAL
Poco importan las artes de que os valgáis. Lo que quiere
el Emperador, es que todo esté aparejado.

UNA RUBIA
(A Mefistófeles). Una palabra, caballero. Como veis, terso
es mi rostro, pero no es siempre así durante el fastidioso ve-
rano. Entonces salen cien pecas rojizas que, con harto
disgusto mío, cubren esta blanca tez. Dadme un remedio.

MEFISTÓFELES
Lástima es que un tesoro tan radiante esté tan moteado en
mayo como vuestros gatitos de piel de pantera. Tomad overa
de rana y lenguas de sapo, destilad, rectificad con gran
cuidado en el plenilunio, y cuando la luna esté en el cuarto
menguante, untaos sencillamente con esto. Llega la
primavera, y las pecas han desaparecido.

UNA MORENA
La multitud acude a empellones para lisonjearos de un
modo servil. Os suplico me déis un remedio. Este pie helado
no me deja andar ni bailar, y hasta me muevo con torpeza
para hacer una reverencia.

MEFISTÓFELES
Permitidme una pisada de mi pie.



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