JOHAN WOLFGANG GOETHE


MEFISTÓFELES
Tómala, digo, y no la tengas en poco.

FAUSTO
¡Cómo crece en mi mano! ¡Brilla! ¡Centellea!

MEFISTÓFELES
Presto verás lo que con ella se posee. Esa llave descubrirá
el verdadero sitio. Síguela hacia abajo, y te conducirá a las
Madres.

FAUSTO
¡Las Madres! Eso me hiere cada vez como un golpe.
¿Qué palabra es esa, que no puedo entender?

MEFISTÓFELES
¿Tan apocado eres que así te turba una palabra nueva?
¿No, quieres oír sino lo que oíste ya? Nada te turbe, suene
como sonare, tú que desde tanto tiempo estás ya habituado a
las cosas más estupendas.

FAUSTO
Pero si yo no busco en la apatía mi ventura, el estremeci-
miento es la mejor parte de la humanidad. Por muy caro que
el mundo le haga pagar el sentimiento, en medio de su
emoción es cuando el hombre siente profundamente la
inmensidad.



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