FAUSTO


por no vivir solo y olvidado por completo, hube al fin darme
al diablo.

MEFISTÓFELES
Si atravesaras a nado el océano y contemplaras allí lo infi-
nito, verías al menos venir ola tras ola, y aunque te
estremeciese la idea de irte al fondo, al menos verías algo.
Verías, sin duda, en las verdes aguas del mar en calma,
deslizarse los delfines; verías pasar las nubes, el sol, la luna y
las estrellas; mientras que en un alejamiento eternamente
vacío, nada verás, no oirás siquiera el rumor de tus pasos, ni
hallarás un punto firme donde reposar.

FAUSTO
Hablas como el primero de los mistagogos que hayan
jamás engañado a los sinceros neófitos; sólo que es a la
inversa. Me envías al vacío para que allí acreciente yo mi arte
y mi poder. Me tratas de esta suerte para que, como el gato de
la fábula, yo te saque las castañas del fuego. Pero ¡adelante
siempre! Profundicemos la cosa; en tu Nada, espero
encontrar el Todo.

MEFISTÓFELES
Te felicito antes de separarnos. Ya veo bien que conoces
al diablo. Toma esta llave.
FAUSTO
¡ Esa pequeña cosa!



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