JOHAN WOLFGANG GOETHE


¡Las Madres! ¡las Madres...! Suena eso de un modo tan
extraño...

MEFISTÓFELES
Y lo es en realidad. Diosas desconocidas para vosotros
los morta-les, y que nosotros nunca nombramos de buen
talante. Para descubrir su morada, puedes cavar hasta lo más
profundo. Tú mismo tienes la culpa de que tengamos
necesidad de ellas.

FAUSTO
¿Dónde está el camino?

MEFISTÓFELES
No hay camino alguno, allí donde nadie ha sentado el pie
ni puede sentarlo; un camino hacia lo que no es solicitado ni
se puede solicitar. ¿Estás dispuesto...? No hay allí cerraduras,
ni hay cerrojos que descorrer; irás errante por las soledades.
¿Tienes tú idea del vacío, de la soledad?

FAUSTO
Creí que excusarías tales discursos. Aquí huele eso a
cocina de hechicera, a unos tiempos que pasaron mucho
tiempo ha. ¿No he debido acaso frecuentar el mundo,
aprender el vacío y enseñar el vacío...? Si hablaba de un
modo razonable, tal como yo entendía, la contradicción se
dejaba oír doblemente ruidosa, y aun fuéme preciso, ante
tales enojosas burlas, huir a la soledad, a sitios desiertos, y

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