JOHAN WOLFGANG GOETHE


se pavonea con vestidos nuevos. El tendero corta, el sastre
cose. Al grito de "¡Viva el Emperador!", mana el vino en los
bodegones, allí se cuece, se asa y se hace sonsonete con los
platos.

MEFISTÓFELES
El que solitario se pasea por las terrazas, percibe la más
hermosa mujer, ricamente ataviada, oculto un ojo tras el
soberbio abanico de plumas de pavo real; nos sonríe, y con la
vista sigue un billete como esos, y más presto que con el
talento y la oratoria, se logran los más preciados favores del
amor. No habrá que molestarse llevando bolso ni escarcela;
una pequeña hoja es fácil de llevar en el seno, y se aparea
muy bien con un billetito amoroso. El sacerdote la lleva
devotamente en su breviario, y el soldado, para volverse más
aprisa, aligera con presteza el talego que ciñe sus riñones.
Perdone Vuestra Majestad si en tales menudencias rebajo al
parecer la grande obra.

FAUSTO
Los inmensos tesoros que, ateridos, están esperando
enterrados profundamente en el suelo de tus dominios, yacen
sin utilizarse. El más vasto pensamiento es sobrado estrecho
para poder abarcar una riqueza tal, y la fantasía, en su más
alto vuelo, se afana sin conseguirlo jamás. Con todo, los
espíritus dignos de contemplar profundamente, adquieren
una confianza sin límites en lo infinito.



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