JOHAN WOLFGANG GOETHE


EL EMPERADOR
¡Cómo respira vuestro pecho dilatado! ¡Cómo se pone ri-
sueño vuestro contraído semblante! ¡Cuán presurosos llegáis!

EL TESORERO
(Presentándose). Pregunta a éstos que han realizado la obra.

FAUSTO
Al Canciller toca explanar el asunto.

EL CANCILLER
(Acercándose lentamente). Azás dichoso me siento en mis
viejos días. Escuchad, pues, y ved la hoja preñada de fortuna
que ha trocado en bien todo mal. (Lee). "Sépalo cualquiera
que lo desee: El presente billete vale mil coronas. Quédale
asegurado, como garantía cierta, un sinnúmero de bienes
sepultados en territorio imperial. Se han tomado
providencias para que el rico tesoro, una vez extraído, sirva
de reintegro."

EL EMPERADOR
Barrunto una fechoría, una monstruosa farsa. ¿Quién ha
falsificado aquí la firma del Emperador? ¿Ha quedado
impune semejante delito?

EL TESORERO
Recuerda que tú en persona lo has firmado esta noche
misma. Ha-cías el papel de gran Pan, y el Canciller,

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