FAUSTO


risueñas, circuídle, y en danza loca voltejead en torno suyo;
pues por ser grave y bondadoso a la par, quiere que la gente
esté regocijada. Bajo la bóveda azul, también ha estado en
continua vela; no obstante, el rumor del arroyue-lo llega
hasta su oído, y los blandos céfiros le mecen suavemente en
plácido reposo. Y cuando al mediodía está entregado al
sueño, la hoja no se mueve en la rama, el balsámico aroma de
las plantas salutíferas impregna el aire tranquilo y silencioso;
la ninfa no se atreve a juguetear, y allí donde se encontraba,
allí se duerme. Mas cuando luego, de improviso, resuena
potente la voz del dios como la crepitación del rayo o el
bramido del mar, entonces nadie sabe hacia dónde volverse,
la valerosa hueste se dispersa en la llanura y el héroe tiembla
en el tumulto. ¡Honor, pues, a quien el honor corresponda!
¡Salud a quien nos ha conducido aquí!

DIPUTACIÓN DE LOS GNOMOS
(Al gran Pan). Cuando el rico y brillante metal pasa a
modo de hilos por las quebrajas y sólo descubre sus
laberintos a la perspicaz varilla divinatoria, excavamos en
oscuros subterráneos nuestra casa a manera de trogloditas, y
a los puros aires del día tú distribuyes tesoros con mano
generosa. Cerca de aquí acabamos de descubrir un
maravilloso manantial, que promete dar sin trabajo lo que a
duras penas se podría alcanzar. Esto puedes llevarlo a cabo;
tómalo, señor, bajo tu guarda. En tus manos, todo tesoro
redunda en beneficio del mundo entero.



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