JOHAN WOLFGANG GOETHE


Cuantas veces luché en favor tuyo, otras tantas salí airoso. Si
los lauros coronan tu frente, ¿no los tejí yo con mi ingenio y
mi mano?

PLUTO
Si necesario es que yo dé testimonio respecto a ti, dígolo
de buen talante: Eres Espíritu de mi espíritu. Obras siempre
conforme a mi intento; eres más rico aún que yo mismo. Y
para premiar tus servicios, prefiero este ramo verde a todas
mis coronas. Ante todos lo proclamo con sinceridad: ¡Mi
amado hijo, en ti recibo complacencia!

EL MANCEBO CONDUCTOR
(A la multitud). Los más ricos dones de mi mano, bien lo
véis, los he prodigado en torno mío. Sobre esta cabeza y
sobre aquella arde una pequeña llama que yo despedí; va
saltando de uno a otro; en éste se fija, del otro huye; muy rara
vez, empero, elévase llameante y resplandece viva con brillo
fugaz. Para muchos, aun antes de haberla visto, se extingue
tristemente consumida.

HABLADURÍAS DE MUJERES
Aquel que está allí arriba, montado en la cuadriga, es a
buen seguro un charlatán; acurrucado detrás del carro, está el
Payaso, aunque consumido por el hambre y la sed, como
nunca se le había visto aún. Nada siente, sin duda, si le
pellizcan.



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