JOHAN WOLFGANG GOETHE


La dignidad no se describe. Pero ese rostro sano como la
luna, esa boca fresca esas floridas mejillas que lucen bajo el
adorno del turbante, esa rica holgura en su ropaje de anchos
pliegues... ¿Y qué diré de su continente? Creo reconocer en él
un soberano.

EL MANCEBO CONDUCTOR
Es Pluto, llamado Dios de la riqueza, que llega con gran
pompa. El augusto Emperador desea con afán su venida.

EL HERALDO
Por lo que a ti concierne, di también el porqué y el cómo.

EL MANCEBO CONDUCTOR
Soy la prodigalidad soy la Poesía; soy el poeta que se
consuma al prodigar su bien más íntimo. También soy
inmensamente rico y me considero igual a Pluto. Yo animo y
decoro sus danzas y festines, lo que le falta a él, lo doy yo a
manos llenas.

EL HERALDO
La jactancia te sienta a maravilla; pero muéstranos tus
artes.

EL MANCEBO CONDUCTOR
No tenéis más que verme aquí castañetear los dedos, y ya
relum-bra y centellea todo alrededor del carro. Ahí surge un
collar de perlas. (Haciendo castañetear siempre los dedos en todas

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