JOHAN WOLFGANG GOETHE


CLOTO
Sabed que en estos últimos días me han confiado las
tijeras, porque no era muy edificante la conducta de nuestra
vieja hermana. Estira largamente las más inútiles hilazas a la
luz y al aire, y de un tijeretazo arrastra a la tumba la esperanza
de los más óptimos frutos. Pero también yo, en mi proceder
juvenil, me engañé ya cien veces; hoy, para tenerme a raya,
meto en la funda las tijeras. Y así gustosa estoy ligada,
mirando este sitio con benevolencia. Conque, sin tregua ni
descanso, armad siempre holgorio en estas horas de libertad.

LAQUESIS
A mí, la única razonable, me han confiado el orden. Mi
devana-dera, siempre animada, aún no se ha apresurado
mucho jamás. Los hilos vienen, los hilos se devanan; a cada
uno de ellos señalo su camino, a ninguno dejo que se desvíe;
fuerza es que se arrolle en el ovillo. Inquieta estaría por el
mundo si llegara yo a descuidarme una vez. Las horas
cuentan, los años miden, y el tejedor se lleva la madeja.

EL HERALDO
Éstas que ahora llegan, no lograréis reconocerlas, por muy
versados que estéis en los antiguos escritos. Al verlas ellas,
que tanto mal causan, las calificarías de huéspedes bien
venidos. Son las Furias (nadie nos creerá), bonitas, bien
formadas, amables y jóvenes en años. Entrad en relaciones
con ellas, y veréis que tales palomas muerden como víboras.
Cierto es que son disimuladas, pero hoy día que cada loco se

264

263