FAUSTO


WAGNER
Pero la elocuencia labra el éxito del orador. Bien lo
comprendo: todavía estoy muy atrasado.

FAUSTO
Buscad el logro de buena ley; no seáis un bufón que hace
sonar sus cascabeles. La razón y el verdadero sentimiento se
expresan ellos mismos con escaso artificio; y si deseáis decir
alguna cosa de impor-tancia, ¿qué necesidad tenéis de ir a
caza de palabras? Sí; vuestros discursos, que tan brillantes
son, y en los cuales rizáis recortes de papel para la
humanidad, son pesados como el brumoso viento de otoño
que murmura a través de las secas hojas.

WAGNER
¡Ay, Dios! El arte es largo, y breve es nuestra vida. En mis
esfuerzos de crítica llego a temer no pocas veces por mi ca-
beza y mi pecho. ¡Cuán arduos de conseguir nos son los
medios por los cuales se remonta uno a la fuente! Y sin duda
ha de morir el pobre diablo antes de haber andado sólo la
mitad del camino.

FAUSTO
¿Crees tú que un árido pergamino es la fuente sagrada
que, con sólo beber un trago de ella, apague la sed para
siempre? No hallarás refrigerio alguno si no brota de tu
propia alma.



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