FAUSTO


vista, jardineras y galanas; pues el natural de las mujeres está
muy de cerca emparentado con el arte.

EL HERALDO
Dejad ver las ricas cestas que lleváis sobre la cabeza y que,
matizadas de diversos colores, se ahuecan en el brazo. Elija
cada cual lo que le plazca. ¡Aprisa! Que bajo el follaje y en las
alamedas se descubra un jardín. Dignas de que la multitud se
agolpe a su alrededor son las vendedoras tanto como las
mercancías.

LAS JARDINERAS
En este risueño paraje, ofreced ahora precio, pero nada de
regatear. Y con una breve palabra ingeniosa, sepa cada uno lo
que tiene.

UNA RAMA DE OLIVO CON FRUTO
Yo no envidio ningún ramillete de flores; huyo de toda
contienda por ser contraria a mi naturaleza. Soy
verdaderamente el meollo del país, y como prenda cierta, un
signo de paz para todo territorio. Hoy, según espero, me
cabrá la dicha de adornar de un modo digno una hermosa
frente.

UNA CORONA DE ESPIGAS DORADAS
Los dones de Ceres, para engalanaros, se mostrarán
graciosos y agradables. Que lo más apetecido por su utilidad,
sea para vosotros un bello atavío.

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