JOHAN WOLFGANG GOETHE




EL EMPERADOR
Esos los dejo para ti. ¿Para qué pueden servir las
tinieblas? Si alguna cosa tiene valor, muéstrelo a la luz del sol.
¿Quién distingue lo suficiente al bribón en la noche oscura?
Negras son las vacas, como pardos son los gatos. Maneja tu
arado, y labrando la tierra, saca a luz esas jarras llenas de oro
que están ahí abajo.

MEFISTÓFELES
Empuña el azadón y la pala; cava tú mismo. El trabajo de
campesino te va a engrandecer, y del suelo surgirá un rebaño
de becerros de oro. Entonces, sin reparo alguno, con
embeleso podrás engalanarte a ti mismo y engalanar a tu
amada. Una pedrería radiante de color y luz da realce tanto a
la belleza como a la majestad.
EL EMPERADOR

Pues ¡al momento! ¡al momento! ¿Hasta cuándo hay que
es perar?

EL ASTRÓLOGO
(Como antes). Modera, Señor, tan apremiante anhelo. Deja
pasar primero la abigarrada fiesta. Un ánimo distraído no nos
conduce al fin propuesto. Ante todo, es menester
purificarnos en el recogimiento, merecer lo inferior por
medio de lo superior. Quien quiera el bien, empiece por ser
bueno; quien ansíe el gozo, aquiete su sangre; quien apetezca

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