JOHAN WOLFGANG GOETHE


país y la nación, tales o cuales, tanto era el pa-vor de que
estaban poseídos, escondieron acá y acullá sus más precia-
dos tesoros. Siempre sucedió así en tiempo de los poderosos
romanos, y así ha sucedido desde entonces hasta ayer y aún
hasta hoy. Todo ello está secretamente sepultado en tierra; la
tierra es del Emperador, suyos son, pues, tales tesoros.

EL TESORERO
Por ser loco, no se expresa mal. Este es, en realidad, el
derecho del antiguo Emperador.

EL CANCILLER
Satán os tiende lazos tejidos de oro. Eso no se hace de un
modo piadoso y natural.

EL SENESCAL
Que nos depare tan siquiera dones que sean bien
recibidos en la corte, y con gusto cometería yo un pecadillo.

EL GENERALÍSIMO
El bufón es muy sagaz; promete a cada uno lo que le
aprovecha. El soldado no se mete por cierto en averiguar de
dónde ello viene.

MEFISTÓFELES
Y si pensáis tal vez que os engaño, aquí está un hombre.
¡Vedle aquí! Consultad al astrólogo. Esfera por esfera,



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