JOHAN WOLFGANG GOETHE


caído... Ha terminado su papel ... Era una cuba... El de ahora
es un espárrago...

EL EMPERADOR
Así pues, leales y amados cortesanos, con bien vengáis de
cerca y de lejos. Os reunís bajo una estrella propicia. Allá
arriba está escrito para nosotros: dicha y prosperidad. Mas
decid: ¿por qué en estos días en que nos desembarazamos de
cuidados y nos ponemos antifaz, como se acostumbra en una
mascarada, sin otro afán que el de gozar de cosas alegres, por
qué hemos de molestarnos celebrando consejo? Mas, puesto
que vosotros entendéis que no podía ser de otra suerte, ya
que llegó el caso, sea en buen hora.

EL CANCILLER
La suprema virtud, a guisa de aureola, circunda la frente
del Emperador; sólo él puede ejercerla con validez: la justicia.
Lo que aman todos los hombres, lo que todos piden y
desean, y de que difícilmente pueden privarse, en la mano de
él está otorgado al pueblo. Mas ¡ay! ¿Qué aprovechan al
humano espíritu el entendimiento, al corazón la bondad y a
la mano la diligencia, si el mal se desata con febril furor en el
Estado y se propaga incubando nuevos males? Cuan-do uno,
desde este alto sitio, mira hacia abajo contemplando el vasto
Imperio, esto le parece un sueño penoso, en que la
monstruosidad ejer-ce su despótico poder entre monstruosi-
dades, en que la anarquía reina legalmente y donde se
desenvuelve un mundo de errores. Este roba hatos de

244

243