FAUSTO


FAUSTO
¿Yo retroceder ante ti, engendro de la llama? ¡Soy yo, soy
Fausto, tu igual!
EL ESPÍRITU
En el oleaje de la vida, en el torbellino de la acción,
ondulo subiendo y bajando, me agito de un lado a otro.
Nacimiento y muerte, un océano sin fin, una actividad
cambiante, una vida febril: así trabajo yo en el zumbador telar
del Tiempo tejiendo el viviente ropaje de la Divinidad.

FAUSTO
Tú, que vagas por toda la redondez de la vasta tierra,
espíritu afanoso, ¡cuán cerca me siento de ti!

EL ESPÍRITU
Te igualas al espíritu que tú concibes, no a mí.
(Desaparece).

FAUSTO
(Anonadado). ¿No soy igual a ti? ¿A quién, pues? Yo,
imagen de la Divinidad, ¿ni tan siquiera me igualo a ti?
(Llaman a la puerta).
¡Maldición! Bien lo sé... es mi fámulo. Mi más bella
felicidad se reduce a la nada. ¿Por qué ha de venir ese árido
socarrón a desbaratar este mundo de visiones?
(Entra WAGNER con bata y gorro de dormir, llevando una luz
en la mano. FAUSTO le vuelve la espalda con enojo).



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