JOHAN WOLFGANG GOETHE


verde abundancia de los campos brilla para todos los hijos
de la tierra, la mag-nanimidad de los pequeños Elfos vuela
con presteza allí donde puede resultar beneficiosa. Que sea
santa, que sea perverso, el hombre desdi-chado los mueve a
piedad.
Vosotros que, formando aéreo círculo, os cernéis en
torno de esa frente, mostraos aquí cual nobles Elfos,
apaciguad la fiera lucha del corazón, arrancad las ardientes y
agudas saetas del remordimiento, expeled de su pecho los
horrores que sintiera.
Cuatro son las divisiones de la noche. Llenadlas ahora sin
tardanza de un modo placentero. Ante todo, reclinad su
cabeza sobre la fresca almohada; bañadle luego en el rocío de
las ondas del Leteo. En breve quedarán ágiles los contraídos
y convulsos miembros si, ya fortalecidos, reposa esperando el
día. Cumplid el más grato deber de los Elfos, restituidle a la
santa luz.

CORO DE ELFOS
(Cantando a solo, a dúo o a varias voces, alternativamente
y juntos).
(Serenata)
Cuando se saturan los aires tibios en torno de la llanura
ceñida de verdor, cuando el crepúsculo hace bajar
perfumados efluvios y velos de neblina, emitís quedito un
dulce susurro de paz; mecéis el corazón en una calma
infantil, y cerráis las puertas del día a los ojos de este hombre
rendido de cansancio.

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