JOHAN WOLFGANG GOETHE


donde hay la compuerta del estan-que. Cógelo al punto.
Quiere sobrenadar; todavía está luchando. ¡Sál-vale! ¡Sálvale!

FAUSTO
Vuelve en ti. Un paso más y eres libre.

MARGARITA
¡Si tan siquiera hubiésemos transpuesto la montaña! Allí,
sobre una piedra, está sentada mi madre. ¡Me coge una
horripilación...! Allí, sobre una piedra, está sentada mi madre.
Está dando cabezadas; no hace signo alguno, ni mueve los
ojos; tiene pesada la cabeza. Tanto tiempo ha dormido, que
ya no despierta más. Durmióse para que nosotros gozáramos.
¡Qué felices tiempos aquellos!

FAUSTO
Puesto que no valen aquí súplicas ni razones, me atrevo a
llevarte a viva fuerza.

MARGARITA
¡Suéltame! No, no sufro violencia alguna. No me sujetes
de esa manera tan cruel. En otro tiempo no había cosa que
yo no hiciera por tu amor.

FAUSTO
Despunta el día. ¡Amor mío! ¡Amor mío!

MARGARITA

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