FAUSTO


¡Cómo! ¿No sabes ya besar? Amigo mío, tan poco tiempo
que estuviste lejos de mí, ¿y te has olvidado ya de besarme?
¿Por qué estoy tan angustiosa a tu cuello, cuando otras veces,
a tus palabras, a tus mi-radas, todo un cielo descendía sobre
mí, y me abrazabas cual si quisie-ras ahogarme? Dame un
beso, o te lo doy yo a ti. (Le abraza y besa). ¡Ay! Tus labios
están fríos, están mudos. ¿Qué se ha hecho de tu amor?
¿Quién me lo ha robado? (Se aparta de él).

FAUSTO
¡Ven! ¡Sígueme...! ¡Valor, amada mía! Te amo con un
ardor cien veces más grande que nunca; pero sígueme, No te
pido más que esto.

MARGARITA
(Fijando en él los ojos). Pero ¿eres tú? ¿Eres tú de veras?

FAUSTO
Si, soy yo. ¡Ven conmigo!

MARGARITA
Rompes mis cadenas; me acoges de nuevo en tu seno.
¿Cómo no te horrorizas delante de mi...? ¿Ya sabes, amigo
mío, a quién das libertad?

FAUSTO
¡Ven, ven! Cede ya la noche profunda.



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