FAUSTO


¿Podré resistir yo tal tormento?

MARGARITA
Ahora estoy del todo en poder tuyo. Permíteme siquiera
dar el pe-cho a mi hijo. Toda la noche estuve haciéndole
caricias y estrechándole contra mi corazón. Me lo arrebataron
para afligirme, y ahora dicen que yo le maté. Nunca más
recobraré la alegría. Entonan canciones alusivas a mí. Eso
está mal hecho por parte de esa gente, Hay un viejo cuento
que así termina, pero ¿quién les manda a ellos aplicármelo?

FAUSTO
(Echándose a los pies de Margarita). Un amante está a tus pies
para librarte de esa angustiosa esclavitud.

MARGARITA
(Arrodillándose junto a Fausto). ¡Ah! Caigamos de hinojos
para invocar a los santos. Mira. Debajo de esas gradas, debajo
del umbral bulle el infierno. El demonio, con una rabia
espantosa, ¡produce un estruendo...!

FAUSTO
(En voz alta). ¡Margarita! ¡Margarita!

MARGARITA
(Prestando atención). ¡Esa era la voz del amigo! (Levántase de
un salto. Las cadenas caen). ¿Dónde está? He oído que me
llamaba, ¡Estoy libre! Nadie ha de contrariarme. Quiero volar

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